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Alimentación: ¡nunca descuidarla! 
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Antes, durante y después de tu tratamiento debes procurar que tu nutrición sea la adecuada para poder sobrellevarlo de manera óptima.

Tu doctor debe ofrecerte una dieta que se acomode a tu estado de salud y que colabore con el crecimiento de las células saludables. Lo más recomendable para ti sería dosificar las comidas durante el día. Las comidas más fuertes debes dejarlas para los momentos donde mejor te sientas, física y anímicamente.

Debes procurar, en lo posible, ingerir alimentos de todos los grupos alimenticios existentes: lácteos, fibras, grasas saludables, etc. Así podrás recibir los nutrientes necesarios para que tu organismo se conserve en las mejores condiciones posibles y puedas sacar el mayor provecho de tu tratamiento. Si tu médico lo considera necesario, puede recetarte vitaminas y medicamentos que aumenten tu apetito y regulen tus carencias nutricionales, si es que ya las hubiera. Y no olvides hidratarte: consulta con tu médico sobre la cantidad de agua que necesitas beber.

En el caso que tu inapetencia se debiera a problemas emocionales, recuerda que no estás solo, y tienes muchas alternativas de ayuda. Conversa con tu médico y tus seres queridos sobre tus emociones. Acepta su ayuda. También puedes llamar a la línea gratuita 0-800-00888, donde estaremos gustosos de aconsejarte.

Así que no lo olvides: no descuides tu alimentación puesto que juega un rol básico en tu lucha.

 
 
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