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Es normal sentirse fatigado durante el tratamiento. Algunos medicamentos usados durante éste pueden ser la causa. Puedes sentirte cansado, tener dificultad para concentrarte y realizar tus actividades diarias con normalidad.
Aunque suene contradictorio, una forma de enfrentar esta fatiga es a través del ejercicio. Este transporta una mayor cantidad de oxígeno por tu cuerpo, por lo que te sentirás más alerta y con mayor energía, así como más relajado y optimista. Para mejorar tu concentración, dedícate a actividades recreativas que te distraigan y que sean de tu agrado.
La fatiga también se puede deber a la escasez de nutrientes en el organismo. No olvides consultar con el doctor o un nutricionista para que te dé pautas sobre cómo alimentarte de la manera adecuada, así como la cantidad de agua que debes beber para mantenerte hidratado.
Recuerda también la importancia del descanso. Duerme al menos ocho horas para evitar la fatiga y respeta tu horario: acuéstate y levántate siempre a la misma hora. Si así lo necesitas, toma pequeñas siestas durante el día, para así recuperar las energías. |